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Amor a primera mascavista


Texto: @silvialahozp
Ilustración: @de_mel_en_peor



Se vieron por primera vez en el supermercado. Elvira intentaba alcanzar el único paquete de levadura que quedaba al fondo de la estantería más alta, mientras daba pequeños saltos y resoplaba en el interior de su mascarilla FFP2. Apenas pasaba del metro y medio, pero su afán por la repostería le impedía tirar la toalla. Miró a su alrededor en busca de ayuda y allí estaba Alicia. Llevaba un pantalón de chándal y una mascarilla casera de Los Simpsons. Primera pista de que iban a llevarse bien. La segunda fueron sus ojos almendrados y sus espesas pestañas negras, que evitaron que Elvira apartara su mirada.

Sonaba Cupido a todo volumen en el Spotify de Elvira, cuando Alicia se dio la vuelta y se encontró con sus ojos grandes, azules y expresivos que le imploraban ayuda. Le preguntó si necesitaba que le echara una mano, pero, sin poder escucharla, Elvira permaneció inmóvil y sin pestañear mientras la canción que sonaba se escapaba a través de sus auriculares.
Alicia reconoció la melodía y tarareando, se acercó aún más a la chica menuda del moño despeinado, curiosa por saber qué necesitaba. Le alcanzó la levadura y sus guantes de plástico se rozaron por unas milésimas de segundo.

Si no fuera por las mascarillas, habrían dejado a la vista sus mejillas sonrojadas y una tímida sonrisa.

Cada martes a las 15:00 se encontraban por casualidad en el supermercado. Alicia empezó a cambiar sus pantalones de chándal por sus vaqueros favoritos, y Elvira, sus moños despeinados por el pelo suelto recién lavado.

Las dos fantaseaban por descubrir el resto de la cara de la otra, imaginando las facciones que completaban sus rostros escondidos tras las mascarillas. Elvira no quería que Alicia descubriera que tenía una pala torcida. Y Alicia tapaba estratégicamente la cicatriz de su barbilla y una espinilla, casi habitual, en su mejilla derecha.
Al inicio de la desescalada cambiaron el supermercado por largos paseos a dos metros de distancia. Primero a Montjuic. Después a la playa. Cuando solo pensaban en saltarse la distancia de seguridad, aprendieron a leer sus ojos como nadie lo había hecho nunca. Con solo una mirada eran capaces de abrazarse en cada despedida cuando el reloj marcaba las 23:00.

Fue al final de la fase 1 cuando se quitaron por primera vez las mascarillas. A Elvira le temblaban tanto las manos que tuvo que ser Alicia quien terminara de hacerlo por las dos. Por fin. Elvira besó cada una de las pecas que decoraban la pequeña nariz de Alicia. Alicia acarició los hoyuelos que aparecían en los mofletes de Elvira cada vez que sonreía. Ahora ya no podían esconder el rubor de sus mejillas y sus pequeños complejos quedaron a la vista. A ninguna le importó.

Los amores a primera mascavista estaban a prueba de cualquier imperfección.