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Caminante entre paredes


Texto: @borja.crespo
Fotografía: @ceciliadiazbetz



Hubo un tiempo, tal cual, en el que vivir apartado, en soledad, con tus propias manías y experiencias, generaba sospechas. Elegir el silencio y la desconexión, en un mundo hiperconectado, era sinónimo de extravagancia. Cuando la reconstrucción personal, el aprendizaje y desaprendizaje, estaban en peligro de extinción, hubo un movimiento sísmico en nuestra existencia. Debido a las inesperadas circunstancias, no hubo otra que estar contigo mismo. Quedar a solas con tu persona pasó a ser tendencia. Estar con nadie más y caerte bien no es fácil, pero tampoco imposible, como ha demostrado la inteligencia emocional a través de los tiempos. Irremediablemente, mirar a los ojos a la esencia de la naturaleza humana, frente al espejo, ha derivado en un placer consciente. Ahora caminamos sin pensar en lo que los demás imaginan de nosotros. Lo importante es qué pensamos nosotros de nosotros mismos. Puedo ir al cine como un espectador solitario, sin plantear dudas, sin que me señalen. Cuando se estrene en pantalla grande la versión en imagen real de ‘El caminante’, el manga de Jiro Taniguchi, no pienso perdérmelo. Érase una vez un espíritu libre entre cuatro paredes. Me entiendo bien, nos da el aire. Hubo un tiempo, tal cual.