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Hijos del COVID-19


Texto: @ramirosevamatas
Ilustración: @jaimesebas



Avanzaban en silencio hacia la sala de espera. Óscar iba entre sus padres armando y desarmando apenas sin mirar su Piraminx.

No había muchos sitios vacíos. Con los ojos fijos en sus dispositivos esperaban otros dos niños con sus padres y un tercero que le siguió con la mirada. El padre de Óscar se acercó a los dos asientos libres que quedaban e hizo un gesto para que se sentara junto a su madre, pero al fijarse en el banco notó el contacto visual con el otro niño. Óscar no se detuvo y le tendió el puzzle piramidal. El otro lo sostuvo entre sus piernas y sacó de la mochila un dodecaedro Megaminx. Apenas sin cruzar palabra se dirigieron al fondo de la sala donde sobre una alfombra de goma había una casa de plástico y varios taburetes. Sus padres observaban perplejos cómo comenzaban a hablar los dos niños mientras giraban las piezas de los puzzles.
Al final se sentaron los dos. A su izquierda estaba el asiento que había dejado el otro niño y su madre, que ahora miraba a los dos niños con curiosidad, giró su cabeza a la derecha y comentó a los padres de Óscar:

–¡Qué bueno, han hecho migas al instante!

–Sí, el nuestro es raro que socialice tan rápido –dijo su madre.

–Lo que Rubik ha unido... –añadió sonriendo su padre.

–Nico siempre me corrige cuando los llamo cubos de Rubik.

–¡Otro purista! –exclamó sonriendo la madre de Óscar.

Se rieron más de lo que merecía la respuesta hasta que preguntó la madre de Nico:

–¿También es hijo único?
–Sí, no ha sido fácil salir adelante los tres con la crisis y además el embarazo nos dio muchos sustos –respondió la otra madre.

–Pasamos los dos el COVID-19 durante el primer brote, yo fui asintomático, pero ella estuvo hospitalizada y nos preocupamos mucho de cara al parto.

–Pero al final salió todo muy bien, es un chico genial –comentó la madre de Óscar con una sonrisa sincera, llena de satisfacción mientras volvía la mirada a los niños, que hablaban resolviendo cada vez más rápido los puzzles intercambiados.

–Es curioso –comenzó a decir la madre de Nico– yo también tuve…

No llegó a acabar la frase. El tono distendido de los tres se cortó en seco. Se dieron cuenta en ese momento de que sus hijos no eran tan únicos como creían. Había otros niños del COVID-19.