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Una caña con marinera en un bar


Texto: @__sendai
Ilustración: Ramón Casado




Pepe García despierta en el fondo de un foso de paredes muy lisas que no puede escalar. No sabe dónde está ni cómo ha llegado hasta allí; solo oye de fondo la melodía de una canción del Dúo Dinámico. Hasta que aparece el sargento Santiago, que le ayuda a salir del pozo para que García pueda cumplir su misión.

España está inmersa en una batalla de aplausos y sirenas. La pandemia global no ha tenido lugar. Y tampoco la ingesta del pangolín.

El joven Pepe descubre que España combate desde hace tiempo, pero contra ella misma. La batalla se libra en las trincheras de la mente de Clemencio, que no puede dormir e inventa historias en el metro cuadrado de su balcón. Pepe no entiende nada.

Pronto se entera de que su misión es tomarse una caña con marinera en un bar, o asesinar a un tal Clemencio, o Prudencio, o Asencio, un pobre hombre que, como un dios, inventa esa batalla que no acabará nunca si él no se toma esa caña con marinera en un bar.